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Con el paso de los años todo se normalizó, yo seguía manteniendo mi secreto, nadie sabía ni sospechaba nada, hasta que un buen día, ya siendo adulta algo me dijo que este era mi camino; tenía que ayudar, todo lo que tenía debía dárselo al mundo... y ayudarlo Así fue... me dediqué a lo que realmente debía de haber hecho hace muchos años, vidente y sanadora.
Monté mi propia consulta, primero como vidente, y luego empecé a hacer sanación. Sanaba con mis propias manos día tras día, pero, yo me decía a mí misma que este don tan grande y tan fuerte como es dar la salud a una persona, no podía ser sólo para dárselo a una localidad, sino que todo el universo tenía derecho a disfrutar de ello y...hoy en día después de varios años sano a distancia, desde cualquier punto del mundo y del universo.

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